Puerto Almanza, el asentamiento pesquero más austral del país
A 75 kilómetros de Ushuaia, la localidad costera sobre el canal Beagle conserva la fisonomía de una villa de pescadores y ofrece una excursión que integra paisaje, tradición y cocina local con la captura artesanal como eje.
Puerto Almanza se extiende sobre la costa este del Canal Beagle, a 75 kilómetros de Ushuaia, en el punto donde el mapa argentino concluye y se abre paso el océano.
El asentamiento, considerado el último pueblo de América del Sur, mantiene una fisonomía austera: un puñado de casas bajas, embarcaciones menores, boyas de colores apiladas cerca de la orilla y trampas metálicas que esperan en la costa. A diferencia de otros núcleos turísticos de la provincia, aquí la vida cotidiana continúa regulada por el ritmo de las mareas y las salidas de pesca.
La localidad concentra su actividad en torno a la centolla, recurso que da nombre a un corredor turístico y gastronómico que se extiende hasta Punta Paraná.
Seis restaurantes operan en la zona durante el día y ofrecen preparaciones que van desde la centolla hervida y adobada hasta cazuelas, empanadas y ravioles. En algunos establecimientos, los visitantes pueden participar del proceso completo: acercarse a las trampas costeras, observar el izado de los canastos y escuchar la explicación sobre el sistema de pesca que utilizan los puesteros.



La captura se realiza con conos de tejido metálico que se hunden con carnada. La centolla ingresa y queda retenida. Alcanza su talla adulta cerca de los siete años y puede llegar a pesar seis kilos. Su reproducción ocurre una vez al año, entre noviembre y diciembre.
Tras un período de veda dispuesto en 1994 por sobreexplotación, el recurso se maneja actualmente con controles y se desarrollaron proyectos de reproducción en laboratorio para reforzar la especie.
El acceso desde Ushuaia demanda alrededor de una hora y media por camino terrestre. El recorrido atraviesa valles, bosques y sectores de costa poco intervenidos, con vistas abiertas al Canal Beagle. En la zona también funcionan invernáculos donde se cultivan frutillas, frambuesas y hortalizas, un contraste con el entorno patagónico que suma diversidad a la producción local.
Prácticamente la totalidad de la centolla capturada en Puerto Almanza se comercializa y consume dentro de Tierra del Fuego. Los envíos fuera de la provincia son excepcionales y suelen destinarse a eventos puntuales en Buenos Aires.
La lógica predominante es que la experiencia gastronómica requiere del entorno: el producto se sirve a pocos metros del lugar donde fue extraído del agua.
La excursión a Puerto Almanza se realiza en el día, con traslado terrestre incluido desde la ciudad. No demanda preparación física particular y se orienta tanto a viajeros interesados en gastronomía como a quienes buscan acceder a una capa menos frecuentada de la oferta turística fueguina.
