Los paisajes de El Chaltén fueron escenario de una experiencia deportiva que combinó resistencia, aventura y superación personal. Un joven corredor fueguino completó cien kilómetros y descubrió nuevas posibilidades en el atletismo de montaña.
Correr por senderos rodeados de montañas, atravesar paisajes imponentes y descubrir los propios límites físicos son algunas de las experiencias que ofrece el trail running, una disciplina que combina deporte y contacto directo con la naturaleza. Ese fue el escenario elegido por Facundo Agüero, un fueguino de 24 años que se animó a recorrer los cien kilómetros de la Ultra Fitz Roy, en El Chaltén, y terminó conquistando el tercer puesto de su categoría.
La experiencia tuvo un significado especial porque se trató de su primera participación en una competencia de montaña. Con apenas dos años de entrenamiento como corredor, Agüero encontró en los paisajes patagónicos una oportunidad para explorar una modalidad deportiva diferente, caracterizada por sus recorridos exigentes y la posibilidad de disfrutar entornos naturales extraordinarios.
Facundo recordó que su acercamiento al atletismo comenzó después de una lesión de hombro que lo alejó del rugby. Anteriormente había practicado ese deporte en Ushuaia Rugby Club y también fútbol en Los Andes. Una vez instalado en Buenos Aires, comenzó a entrenar con grupos de corredores y descubrió una actividad que rápidamente se convirtió en parte de su vida cotidiana.
Su evolución fue acelerada. Primero completó quince kilómetros, luego una media maratón y finalmente los 42 kilómetros de Buenos Aires, donde consiguió un tiempo de tres horas y treinta minutos. Al recordar aquella progresión, reconoció: “La realidad es que se podría decir que quemé un poquito las etapas”.
Sin embargo, la montaña representaba un desafío completamente distinto. Cuatro meses antes de la Ultra Fitz Roy, cinco amigos decidieron participar y Agüero aceptó acompañarlos, aun sin experiencia previa en carreras por senderos naturales.
“Sabía que me faltaba mucha preparación y que la iba a pasar mal por momentos, porque claramente no había corrido ni siquiera una carrera de trail, solo estaba corriendo en calle, pero tenía ganas de intentarlo”, explicó sobre una decisión que terminaría convirtiéndose en una de sus experiencias deportivas más importantes.

Durante veinte horas, los corredores atravesaron los exigentes recorridos de El Chaltén, en un entorno donde el esfuerzo físico convive con la belleza del paisaje. La compañía de sus amigos resultó fundamental para superar los momentos de cansancio y mantener el objetivo compartido de alcanzar la llegada.
El resultado fue inesperado. “De 18 a 29 años, salí tercero en mi categoría, eso igual fue algo que cayó de regalo, porque yo con terminarla estaba contento ya, el objetivo era terminarla”, contó Agüero, quien encontró en la experiencia una satisfacción que trascendió ampliamente la clasificación deportiva.
Su historia también demuestra cómo la práctica sostenida de actividad física puede abrir nuevas posibilidades personales. Desde pequeño convive con el asma, una condición que durante años condicionó su relación con el ejercicio. “Soy asmático. Siempre me dijeron que por eso me costaba tanto correr, o me cansaba tanto”, recordó.
Aunque continúa bajo tratamiento médico, el entrenamiento progresivo le permitió mejorar su rendimiento. En ese sentido, compartió una reflexión que resume su manera de enfrentar los desafíos: “Yo creo que no hay que limitarse tal vez”, porque “puede ser que me cueste, pero no por eso no lo voy a intentar”.
El vínculo entre deporte y naturaleza también lo llevó nuevamente a Ushuaia durante el invierno, cuando aprovechó una visita para entrenar en circuitos de montaña junto a una corredora experimentada que le transmitió conocimientos y recomendaciones.
Esa posibilidad de utilizar los espacios naturales como escenarios deportivos constituye uno de los mayores atractivos del trail running, especialmente en regiones como Tierra del Fuego y la Patagonia, donde montañas, bosques y senderos ofrecen condiciones privilegiadas para desarrollar la actividad con preparación adecuada y respeto por el entorno.
Mientras continúa sus estudios de Contador Público y desarrolla un emprendimiento de indumentaria en Buenos Aires, Agüero proyecta seguir alternando carreras de calle con nuevas experiencias en montaña, posiblemente en distancias más cortas.
Después de completar los cien kilómetros, descansó diez horas consecutivas y retomó sus obligaciones habituales. Ahora dedicará dos semanas a recuperarse antes de volver a entrenar, con la satisfacción de haber descubierto una disciplina en la que el recorrido, el paisaje y la experiencia compartida pueden resultar tan importantes como alcanzar la meta.





