Marcelo Stancanelli logró un doble cruce a nado en el Beagle

El deportista argentino unió las costas de Argentina y Chile nadando ida y vuelta sin interrupción, superando aguas heladas y una compleja logística internacional en una prueba inédita. Su hazaña marca un hito en la natación de aguas abiertas del país.

Marcelo Stancanelli, nadador de aguas abiertas oriundo de Cosquín, Córdoba, escribió su nombre en la historia del deporte argentino este sábado al completar el primer doble cruce a nado del Canal Beagle, una travesía inédita que conectó Punta Mackinlay, en Argentina, con Cabo Peña, en Chile, y el regreso sin pausa.

La prueba, desarrollada en uno de los escenarios naturales más exigentes del planeta, requirió que el atleta de 48 años recorriera 3.250 metros en aguas cuya temperatura se mantuvo en los 8 grados centígrados, protegido únicamente por un traje de neopreno.

La jornada comenzó con un imprevisto administrativo que ilustró la complejidad de operar en aguas compartidas. Según explicó el propio Stancanelli, una disposición de la Armada chilena retrasó la largada hasta las 10:30, ya que existían complicaciones con el despacho de barcos en Puerto Williams.

Este contratiempo derivó en un operativo binacional con dos embarcaciones de apoyo: una argentina que lo acompañó hasta la mitad del canal y una chilena que lo custodió en el tramo restante hacia la costa extranjera y durante el retorno.

Incluso los trámites migratorios se resolvieron de manera dinámica, con un miembro de su equipo subiendo a la embarcación chilena para realizar los papeles de entrada y salida de Chile mientras Stancanelli continuaba nadando.

La travesía física presentó sus propios desafíos. Mientras que la ida demandó 28 minutos, el regreso se extendió a 41 minutos debido al incremento del viento del sudoeste y a las corrientes contrarias, tal como anticipaba el pronóstico. “El viento iba a ir soplando más fuerte… y después se notó bien a la vuelta sobre todo, la corriente”, relató el nadador a FM Ushuaia.

A lo largo de las más de 2.300 brazadas, el deportista estuvo rodeado por la fauna característica del extremo sur, con pingüinos y lobos marinos cerca, y ballenas avistadas a la distancia.

Para enfrentar el frío extremo, Stancanelli confió en la tecnología de su equipo. Utilizó un traje de neopreno de alta gama que minimiza la entrada de agua, junto con medias, guantes y gorro del mismo material. “El agua que queda ahí entre la piel y el traje se termina calentando”, explicó sobre el principio que permite mantener la temperatura corporal.

Tras tocar tierra exhausto pero emocionado, el ex guardaparques destacó el carácter colectivo del logro: “Esto fue un equipo. El que nada es uno solo, pero si no tenés un equipo atrás, es imposible”, afirmó, agradeciendo a sus colaboradores.

Este doble cruce se suma a otros desafíos extremos en su carrera, como haber sido el primer cordobés en cruzar a nado el lago Titicaca.

Stancanelli, quien se preparó nadando 120 kilómetros en los dos meses previos y aclimatándose en Ushuaia, enfatizó la motivación personal detrás de la hazaña. “Soy una persona a la que le gustan los desafíos”, señaló, considerando este doble trayecto como una meta personal significativa.

Con perseverancia física y paciencia administrativa, su proeza no solo conquistó las gélidas aguas del Beagle, sino que estableció un nuevo paradigma para la natación en aguas abiertas de la región.